Plan de transicion hacia la nueva normalidad Esoc Coronavirus Covid-19 (Post-EA)

Canal público

Thanks for your subscription!
60 vistas
0 Gustos
0 0
Plan del Gobierno (Ministerio de Sanidad) para la desecalada, la transición del confinamiento hacia una nueva normalidad. 28 de abril 2020

Compartir en redes sociales

Compartir enlace

Use permanent link to share in social media

Compartir con un amigo

Por favor iniciar sesión para enviar esto document ¡por correo!

Incrustar en su sitio web

Seleccionar página de inicio

1.

6. 6 análisis de la situación como la toma de decisiones , así como su posterior ejecución y evaluación. La pandemia de COVID - 19 ha terminado con la vida de decenas de miles de personas en nues tro país. Siempre contarán con nuestro reconocimiento. Siempre permanecerán en nuestro recuerdo .

8. 8 posible , a la actividad social y económica , y a una nueva normalidad . P ara ello es fundamental diseñar una desescalada proporcional, adaptada a las particularidades de los diferentes grupos de población, tipos de actividades que se pretenden reactivar , e intensidad de la crisis sanitaria en los territorios .

12. 12 domésticos, medidas de protección en colectivos y entornos específicos (como espacios sanitarios, laborales, de hostelería y restauración, etc.) y la desinfección de espacios públicos. También ha sido muy importante la aportación de los trabajad ores, en particular los sanitarios, los de servicios públicos y los de servicios básicos esenciales , que con su compromiso y esfuerzo cotidiano han permitido mantener una capacidad de respuesta enormemente profesional en esta situación de crisis. Colectivo s de trabajadores que en muchos casos cuentan con una presencia mayoritaria de mujeres, cuya aportación merece reconocimiento y visibilidad. Por último, ha sido muy importante la aportación de la industria española . Las empresas han contribuido a incremen tar o, incluso, a crear nuevas líneas de producción que han servido para el autoabastecimiento a nuestro país de diverso material sanitario que servirá para garantizar una reserva estratégica de futuro. Esto nos debe hacer reflexionar sobre la trascendenci a que tiene el valor añadido de nuestro tejido industrial.

14. 14 Los aspectos sociales y económicos complementarán el diagnóstico sanitario y de movilidad, con el objetivo de proporcionar la información estratégica que mejor pueda contribuir en la toma de decisiones. Del panel de indi cadores integrado , con los parámetros indicados, resultarán los datos que orientarán la desescalada , con un nivel de granularidad territorial suficiente para tomar decisiones con agilidad , adecuadas a cada momento a la situación epidemiológica y la capacid ad del sistema sanitario en cada ámbito geográfico relevante . Por tanto, el panel de indicadores es un instrumento que facilita e l análisis cualitativo, y en su conjunto, de los cuatro ámbitos (sanitario, movilidad, social y económico). El resultado de di cho análisis ayudará a determinar la idoneidad de cada territorio para avanzar en las diferentes fases del proceso de desescalada.

17. 17 provincia o la isla . Las decisiones podrán significar el avance a la siguiente fase de la desescalada o el retroceso en el caso de que se produzca una regresión en los marcadores de la provincia o isla. (v) Las c omunidades a utónomas, oídas las e ntidades l ocales afectadas, podrán proponer al m inistro de Sanidad qu e un territorio concreto de su c omunidad sea declarado en una fase diferente del proceso de desescalada. Esa pr opuesta deberá ir acompañada de un informe motivado que justifique el nivel de cumplimiento y estado de los parámetros establecidos , y también la viabilidad de garantizar el aislamiento, desde el punto de vista de la movilidad, de ese territorio en concret o del resto de la provincia . El m inistro de Sanidad decidirá, en su caso, la transición de fase del territ orio concreto propuesto por la c omunidad a utónoma.

26. 26 7. Información de servicio público a la ciudadanía Además de lo anterior, cabe señalar la c omunicación efec tuada durante esta etapa que ha transmit ido información actualizada de la evolución de la pandemia y lo hará de la incidencia de las distintas fases de la desescalada. Hasta la fecha se ha hecho un gran esfuerzo para que la ciudadanía pueda tener informa ción oficial, transparente y actualizada cada día. Un esfuerzo que debe tener continuidad pues la relevancia de la comunicación y la transparencia será crucial en el discurrir por la desescalada. Desde la aprobación del real decreto por el que se declara el estado de alarma, se ha ofrecido a los medios de comunicación una rueda de prensa diaria con los portavoces del denominado Comité de Gestión Técnica del Coronavirus, así como numerosas comparecencias del presidente del Gobierno, de los ministros designa dos como autoridades competentes delegadas y de otros titulares ministeriales del Gobierno. Hasta el 27 de abril se han celebrado un total 112 ruedas de prensa telemáticas con 1.040 turnos de preguntas al presidente y otros miembros del Gobierno . Además, s e han realizado tres videobriefings informativos y más de 180 entrevistas de ministros del Gobierno en medios de comunicación nacionales e internacionales.

23. 23 como el turístico, en los que España tiene liderazgo y en los que el objetivo ha de ser recuperar cuanto antes la demanda en un contexto seguro. 3. Movilidad L a movilidad es fundamental para la vida social y el desarrollo de la actividad económica, pero, a su vez, puede facilitar el contagio, al trasladar el virus entre los distintos territorios , y por ello debemos ser muy cautelosos en las medidas de desescalad a que vayamos implantando. Además, tenemos que tratar de romper esa relación entre el aumento de la movilidad y el aumento de contagios, y ahí el papel de los medios de autoprotección va a ser fundamental . Por ello, cuando esté garantizada la distribució n de mascarillas, su uso se rá altamente recomendado en el transporte público. El transporte público urbano es un sistema muy eficiente que se caracteriza por estar concebido para permitir el transporte de muchas personas en poco espacio. Junto con la mov ilidad compartida, debe continuar siendo la “columna vertebral” del transporte en los núcleos urbanos, pero esa capacidad de transporte masivo “choca” con la necesidad de mantener la distancia social que estamos promoviendo. Además, hay modos, como el ferr oviario urbano, metro y cercanías, en los que no es factible de manera inmediata controlar el aforo en el interior de los trenes. Y todo ello, unido al hecho de que en los entornos urbanos y periurbanos actúan varias administraciones lo que exige de una gran coordinación entre todos los actores implicados. En este sentido, es preciso destacar el papel que están desempeñando las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, Policía Nacional y Guardia Civil, así como las diferentes policías autonómicas y loc ales en sus correspondientes ámbitos, en las labores de control de la movilidad en todo el p aí s. Una tarea que cobrará, si cabe, todavía más relevancia en el marco de un proceso cuya asimetría se expresará en términos territoriales. También debe destacars e la actuación de las Fuerzas Armadas , que se han desplegado por todo el territorio nacional realizando labores de presencia y reconocimiento, así como desinfección de infraestructuras críticas y establecimientos que prestan servicios esenciales y, en part icular, residencias de mayores, montar hospitales de campaña, trasladar tanto a fallecidos y enfermos, desplazar material sanitario y efectuar apoyo logístico donde fuera necesario para luchar contra la pandemia. Atendiendo a todas estas razones, las med idas a implantar deben estar basadas en el principio de progresividad y adaptabilidad y estarán agrupadas en 3 categorías:

24. 24 - Lo que denominamos “ gestión de la oferta ”, que consiste en reforzar los servicios de transporte, las frecuencias. - Los que denominam os “ gestión de la demanda ” que es tratar de que menos usuarios requieran el transporte público en las horas punta. Estamos hablando por ejemplo de la flexibilidad de horarios laborales y el mantenimiento del teletrabajo , que a buen seguro se convertirá en una práctica normalizada en el marco de las garantías preventivas y laborales que establece nuestra legislación. - Y finalmente, las que denominamos “ medidas mitigadoras del riesgo cuando no es posible mantener la distancia social ”, que son medidas sanitaria s. En cuanto al transporte que podríamos denominar “de larga distancia” dentro de España, ya sea en autobús, en tren convencional, en tren de alta velocidad, en avión o en barco (para los territorios no peninsulares) se irán eliminando progresivamente la s prohibiciones que establece actualmente la normativa de manera selectiva, en función de la evolución de los marcadores sanitarios en los distintos territorios. De esta forma los operadores de transporte irán ajustando su oferta en función de cómo evoluci one la demanda. En este sentido , en el ámbito del transporte aéreo, es obligado alcanzar un concierto regulatorio de alcance europeo y, para el resto de modos y distancias, resulta precisa la aprobación de las correspondientes órdenes por parte del min istro de Sanidad. A tenor de la diversidad de actores y ámbitos directa e indirectamente implicados en la gestión de la movilidad, la coordinación ejercida por el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana resultará fundamental para la eficaz ej ecución del proceso de desescalada. 4. Ciencia, investigación e innovación Se ha promovido la ciencia, la investigación y la innovación para el desarrollo de protocolos de tratamiento y proyectos de investigación sobre el SARS - CoV - 2 y la enfermedad COVID - 19. Estos trabajos se han producido en la senda ya comenzada con la puesta en marcha de 44 ensayos clínicos en medicamentos, autorizados por la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios, o la financiación por parte del Ministerio de Ciencia e I nnovación de 18 proyectos de investigación con cargo al Fondo COVID - 19, dotado de 24 millones de euros, entre otras importantes iniciativas impulsadas en este ámbito. 5. Ámbito internacional Una desescalada ordenada y efectiva requiere: a) Cooperar con otros pa íses, especialmente con los socios comunitarios.

28. 28 profesionales, alojamientos turísticos sin utilización de zonas comunes y con restricciones , entre otras actividades . ƒ Fase II o intermedia En esta fase se plantea la apertura parcial de actividades que se mantienen restringidas en la fase I, con limitaciones de aforo, como restaurantes con servicio de mesa y terraza s, zonas comunes de alojamientos turísticos, grandes superficies comerciales , etc. ƒ Fase III o avanzada En esta f ase se prevé la apertura de todas las actividades, pero siempre manteniendo las medidas oportunas de seguridad y distancia. Entre las medidas a contemplar en esta fase, la apertura del comercio minorista que no hubiera abierto con anterioridad, con limitac ión de aforo, bares y discotecas con aforo muy limitado, museos y espectáculos culturales, también con asistencia limitada, etc. ƒ Nueva normalidad Terminan las restricciones sociales y económicas, pero se mantiene la vigilancia epidemiológica , la capacida d reforzada del sistema sanitario y la autoprotección de la ciudadanía . S e acompaña a este P lan d el Anexo III , que incorpora un cronograma orie ntativo, reflejo de un escenario de recuperación progresiva en el que la secuencia de la dese s calada se produc e de manera sucesiva y sin regresiones. Este cronograma inicial puede estar sujeto a variaciones que se irán comunicando adecuadamente y no necesariamente será simétrico en todo el territorio nacional. En definitiva, las fechas concretas y l a evoluci ón re al d ependerá del comportamiento y el control de la pandemia, así como de la capacidad para ir superando las diferentes fases , en las condiciones establecidas en el Plan.

25. 25 b) Asegurar que la normalización de la actividad transfronteriza y la apertura al exterior no se produzcan en detrimento de la situación epidemiológica y sanitaria. Los ámbitos en los que hay que realizar esfue rzos especiales para facilitar la transición a una nueva normalidad, sobre todo teniendo en cuenta que el turismo internacional sostiene buena parte de nuestra economía, son: a) La coordinación europea y el seguimiento internacional de la pandemia, con mecani smos de coordinación y seguimiento regular y po rmenorizado de la evolución de la epidemia y la efectividad de las medidas sanitarias y económicas adoptadas en otros países. b) Consensos europeos para la fijación de medidas de seguridad en la reanudación del tráfico aéreo . c) La gestión de la movilidad de personas y mercancías , en particular la gestión de fronteras, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Mundial del Turismo (OMT) . d) La comunicación internacional sobre las me didas adoptadas y el proceso de desescalada para mejorar la transparencia e intercambiar lecciones aprendidas, con la implicación activa de embajadas y consulados. T odas estas líneas de actuación sentarán las bases para poder abordar la apertura de fronte ras con seguridad en el medio plazo según la evolución de la pandemia fuera de nuestro país, y privilegiando la coherencia a nivel europeo. 6. Coordinación inter - institucional y rendición de cuentas El Gobierno ha sido plenamente consciente de la importancia de luchar contra el COVID - 19 cooperando con el resto de Administraciones Públicas , lo que se ha demostrado, por ejemplo, con la fluida interlocución entre diferentes ministros y consejeros autonómicos . En este sentido, el presidente del Gobierno ha celeb rado siete conferencias de presidentes autonómicos que, durante la pandemia, se han producido con periodicidad semanal. Y también se ha reunido con la FEMP. Además, el ministro de Sanidad ha participado en numerosos Consejo s interterritorial es del sistema sanidad de salud , donde todos los gobiernos autonómicos han colaborado de manera intensa en abordar los aspectos sanitarios más técnicos de la pandemia. Asimismo, el ministro de Sanidad comparece semanalmente ante la Comisión de Sanidad del Congreso de l os Diputados, a la que también se remite información periódica. El resto de ministros autoridades delegadas también han comparecido en la Cámara baja.

20. 20 Problemas como el sedentarismo , la violencia doméstica o el estrés se agudizan en este periodo de encierro y, además, afectan de manera des igual a los hogares, con mayor incidencia en los más desfavorecidos. Por ello, ya se han adoptado medidas como el permitir pequeños paseos a los menores de 14 años . En este mismo sentido, es recomendable estudiar medidas para atender la situación de los menores en centros de protección, incluyendo a los menores que migran sin compañía. Por otro lado, la población mayor , junto con los sanitarios, está siendo el colectivo que más preocupa en relación con la contención del virus. Merecen tratamiento diferen ciado aquellos ancianos en residencias geriátricas que han sido, con mucho, los más dañados por la pandemia, y aquellos no institucionalizados, que viven solos y se enfrentan a un riesgo de desamparo. Es imprescindible garantizar una progresiva reducción de contagios, y una protección fuerte de la población que vive en residencias, así como de los profesionales que prestan servicios en ella s . Au nque esta protección será también incluida como uno de los indicadores del panel de indicadores que se utilizará para tomar decisiones en el proceso de transición hacia una nueva normalidad , la premisa inicial en el ámbito de las residencias será la no aplicación de medidas de desescalada . Esta precaución habrá de ir necesariamente acompañada de medidas que permitan asegurar una adecuada atención sanitaria de las personas que residen o trabajan en ellas, que incluirá la estricta vigilancia de la situación epidemiológica en las mismas. En todo caso, la experiencia de la presente crisis sanitaria ha puesto de manifies to las limitaciones del actual sistema de residencias, lo cual deberá ser analizado para su mejora . En este contexto resulta imprescindible resaltar las implicaciones que la crisis sanitaria está teniendo también en las personas dependientes o con discap acidad , para las que será necesario diseñar un plan de recuperación segura de los servicios de atención domiciliaria, de las terapias que deben recibir y de la situación de sus centro s residenciales. Antes de la crisis de l a COVID - 19 ya existían colectivos socialmente muy vulnerables: personas sin hogar, 600.000 hogares sin ninguna capacidad de ahorro, personas dependientes de la economía informal. Estos colectivos han sufrido especialmente las consecuencias de la crisis sanitaria, y serán probablemente las que más dificultades tengan para recuperarse. Por ello, es imprescindible analizar cómo hacer frente a la retirada de las medidas extraordinarias adoptadas y la preparación ante situaciones de emergencia más permanentes. Al colectivo de personas vulnerabl es anterior a la crisis se va a sumar un número de hogares afectados por el parón de la actividad económica que habrá que

15. 15 V. GOBERNANZA 1. Principios generales El Gobierno de España coordinará el proceso de transición a la nueva normalidad , el denomin ado proceso de desescalada . En concreto, el ministro de Sanidad asumirá, en su condición de autoridad delegada en la materia, todas las decisiones que sean necesarias para ir recuperando la actividad cotidiana, laboral y profesional. El estado de alarma habilita al M inisterio de Sanidad para: (i) en función de la evolución de la emergencia sanitaria, dictar órdenes e instrucciones en relación con las actividades permitidas y sobre su alcance y ámbito territorial; y (ii) también modificar, ampliar o restri ngir los lugares, establecimientos y actividades suspendidas, siempre por razones justificadas de salud pública, y con el alcance y ámbito territorial que se determine. Esta habilitación se recoge en Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se dec lara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por la COVID - 19, en su redacción dada por las modificaciones y prórrogas ( la actualmente en vigor es la establecida por el Real Decreto 492/2020, de 24 de abril). Por otra parte, el Gobierno también ha trasladado a la opinión pública su voluntad de trabajar conjuntamente con las comunidades autónomas y con las entidades locales . S u conocimiento del territorio y de sus particularidades específicas es un elemento muy úti l a tener en cuenta en el proceso de toma de decisión, que adoptará, en última instancia, el Gobierno de España y, sin duda, será clave en la aplicación de las medidas y en la correcta evolución de la desescalada. E s importante que así sea, que el Gobiern o de España y su M inisterio de Sanidad tomen las decisiones para garantizar un proceso de transición a la nueva normalidad coherente en toda España frente a un virus que, huelga decir, no conoce ninguna frontera ni interior ni exterior. Ese papel decisivo del M inisterio de Sanidad no supone, en absoluto, que las decisiones sean uniformes en todo el territorio nacional; muy al contrario, la desescalada podrá ser asimétrica , es decir, los territorios podrán avanzar hacia la nueva normalidad a velocidades dif erentes, tomando en consideración criterios , entre otros, sanitarios y epidemiológicos y escuchando a las autoridades autonómicas y locales, pero siempre se avanzará de una manera coherente que no ponga en riesgo el objetivo final: ganar la batalla contra la COVID - 19 en toda España. A la vista de lo anterior, podemos decir que los principios que definirán la gobernanza del proceso de desescalada son los siguientes: (i) Toma de decisiones por el ministerio de Sanidad basada , fundamentalmente, en criterios sanit arios y epidemiológicos .

22. 22 T odos los organismos nacionales e internacionales pr evén una importante caída de la producción y de la demanda nacional e internacional como consecuencia de l a COVID - 19 durante 2020 . Aunque las estimaciones están sujetas a notables incertidumbres, e l impacto final dependerá de la duración de las medidas de restricción de la movilidad personal y de la actividad económica , así como del ritmo de recuperación de la demanda de consumo e inversión por parte de ciudadanos y empresas. También de que el proceso de desescalada no tenga que paralizarse para dar lugar a nuevas medidas de contención o prolongue la situación de incertidumbre. L a recuperación del pulso normal de la economía existente antes del estado de alarma no sólo depende del levantamiento de las restricciones existentes, sino también de la confianza d e la ciudadanía y el empresariado, así como de la demanda exterior . El mantenimien to de la estabilidad financiera y de los flujos inherentes al tráfico comercial y empresarial nacional e internacional es fundamental para contar con un entorno macroeconómic o que permita recuperar cuanto antes la senda expansiva en que se encontraba la economía española hasta mediados de marzo. Las medidas adoptadas durante el estado de alarma de apoyo a la liqu idez empresarial, la flexibilidad interna, el mantenimiento del empleo, la adaptación de las condiciones laborales a las necesidades familiares y la protección de las rentas de los trabajadores y familias , están desempeñando un papel fundamental de cara a amortiguar el impacto económico negativo y contar con una base a decuada para la reactivación , con un tejido productivo que pueda adaptarse a la nueva realidad y una demanda nacional dinámica. Para el proceso de transición, es preciso analizar si alguno de esos mecanismos excepcionales ha de mantenerse o adaptarse más allá del estado de alarma con el fin de responder a las distintas fases y acompañar el proceso de recuperación de la actividad económica. La desescalada necesariamente ha brá de responder, entre otros aspectos, a las especificidades de los diferentes secto res , teniendo en cuenta sus protocolos de prevención de riesgos laborales y su capacidad de arrastre en términos económicos y de mantenimiento y/o generación de empleo. Esos protocolos de seguridad han de servir para que la vuelta al trabajo se produzca e n condiciones de protección frente a la pandemia. Ya existen ejemplos de protocolos, pactados por empresarios y trabajadores, que han servido para reiniciar actividades productivas garantizando la seguridad de los empleados. Finalmente, es preciso acompa ñar también la necesaria adaptación del modelo productivo a las nuevas exigencias de seguridad y nuevos sectores con gran demanda internacional (por ejemplo, las nuevas necesidades en el ámbito sanitario como los EPIs ). Para ello, es importante contribuir a la definición de protocolos y estándares internacionales, particularmente en aquellos sectores,

19. 19 cons tante y detallado de la evolución de crisis y desescaladas dentro y fuera del país. Al ser un ámbito que no depende únicamente de decisiones a nivel nacional, la recuperación será , previsiblemente, más compleja. En resumen, más allá de las medidas ya ado ptadas de apoyo al conjunto del tejido productivo y de la necesaria flexibilidad para que las empresas aborden el proceso de transición, la desescalada ha de prestar es pe cial atención a los grupos sociales más afectados, los sectores críticos y la gestión de las fronteras. 1. Aspectos sociales La incorporación de criterios sociales en la toma de decisiones es importante para limitar las posibles consecuencias negativas que la enfermedad, las medidas de confinamiento y la recuperación progresiva de la normalid ad, puedan tener en determinados colectivos particularmente vulnerables , para asegurarnos de que no se deja a nadie atrás. A demás , esto es un factor central para garantizar que la ciudadanía siga implicada de manera activa en la lucha contra la epidemia . Para diseñar la desescalada es necesario: a) Tener en cuenta el coste de la enfermedad y el confinamiento en los colectivos social y económicamente más débiles. b) Minimizar las brechas (educativas, de ingresos, de acceso a oportunidades) que se magnifican dur ante el confinamiento. c) Compensar la incidencia asimétrica que las medidas están ten iendo en diferentes colectivos. Atendiendo a estos criterios, s e han identificado los siguientes grupos especialmente vulnerables a la crisis de la COVID - 19. En primer l ugar, la infancia y adolescencia , colectivo poco castigado por la enfermedad, pero el más afectado por el confinamiento. La primera afección está asociada a la alteración en el desarrollo ordinario del curso escolar, pudiendo agravar brechas de desiguald ad preexistentes. En este sentido, será imprescindible adoptar medidas específicas para garantizar una adecuada atención a la población infantil de los colectivos más vulnerables que aborde, entre otras cuestiones, su adecuada alimentación sostenida gracia s a las ayudas y becas de comedor. Además, es importante procurar un final e inicio de curso ordenado, así como potenciar las actividades educativas dirigidas , de recuperación del aprendizaje perdido en el confinamiento, o de refuerzo durante los meses de verano , así como preparar los centros educativos con las medidas adecuadas para aumentar la seguridad sanitaria .

4. 4 Con fecha 16 de abril de 2020, la O rganización Mundial de la Salud (O MS ) definió los principios a tener en cuenta a la hora de plantear el desconfinamiento: (i) Romper la cadena de trasmisión detectando el mayor número de casos posible, tratando a las personas que presentan síntomas y aislando tanto a los enfermos como a las personas que han estado en contacto con ellos. (ii) Contar con recursos sanitarios suficientes para poder responder rápidamente ante los casos detectados y, en especial, para poder atender los casos más graves. (iii) Minimizar los riesgos en lugares con alto potencial de contagio como son los centros sanitarios y de cuidados, los lugares cerrados y los lugares públicos donde se produce una gran concentración de personas. (iv) Establecer medidas preventivas en los lugares de trabajo y promover medidas como teletrabajo, el escalonamiento de turnos y cualesquiera otras que reduzcan los contactos personales. (v) Gestionar el riesgo de imp ortar y exportar casos más allá de nuestras fronteras, para lo que recomienda la implementación de medidas de control y aislamiento para personas contagiadas o que provengan de zonas de riesgo. (vi) Asumir la importancia de que todos los ciudadanos se muestren comprometidos con las limitaciones que se están adoptando y comprendan, que, en buena medida, la contención de la pandemia depende de ellos. El Gobierno de España lleva más de 7 semanas trabajando en una dirección que se ha demostrado alineada con estos principios , que también comparten orientación con la hoja de ruta común para el levantamiento de las medidas de contención de la COVID - 19, elaborada por la Comisión Europea y publicada el 17 de abril de 2020 . Tanto los principios de la OMS como la hoja de ruta europea deben seguir siendo referencia en el diseño e implementación de las siguientes fases del proceso de desescalada. En este contexto, y a la luz de los principales indicadores disponibles, de la experiencia adquirida a nivel nacional, de la expe riencia en otros países y del conocimiento aportado por los expertos en el ámbito sanitario y epidemiológico, estamos en condiciones de avanzar en España en la desescalada gradual de las medidas extraordinarias de restricción de la movilidad y el contacto social adoptadas hasta la fecha y facilit ar una recuperación, lo más rápida posible, de la actividad social y económica . Con el fin de preparar e ste proceso, el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) elevó el 25 de abril de 202 0 un informe al Gobierno, que también ha recabado la opinión y propuestas de expertos en el ámbito sanitario, científico , social y empresarial . De forma paralela y coordinada, se han celebrado reuniones e intercambia d o propuestas con los

11. 11 sa nitario , entendido en su más amplia acepción, salud pública y servicios sanitarios. Monitorizar la transición de forma efectiva y segura exige configurar un sistema de información epidemiológica basado en series de datos de máxima fiabilidad, elaboradas c on criterios homogéneos para todo el territorio nacional , con un nivel de desagregación por área de salud (para permitir unos niveles de granul ar idad territorial más avanzados) , con responsables identificados y actualización diaria . Disponer de sistemas de información de la calidad mencionada requiere de un refuerzo de los servicios de v igilancia e pidemiológica en las comunidades autónomas y en el nivel central , y una adaptación de los sistemas informáticos actuales en una parte importante del territorio. U n sistema de información bien preparado debe partir de indicadores de alertas tempranas e intermedias como los propuestos en el A nexo I , u obtenidos a partir de otras fuentes alternativas ( apps de móviles, llamadas a teléfonos de urgencias sanitarias, etc . ). 3. Una rápida identificación y contención de las fuentes de contagio La agilidad a la hora de identificar y contener las fuentes de contagio, a través del adecuado diagnóstico y el aislamiento, es otra condición indispensable para levantar el confinam iento . Esta capacidad tiene varios componentes de mayor a menor prioridad: a) Diagnóstico de sintomáticos en estadios iniciales de la enfermedad (lo que requiere aumentar la capacidad de diagnóstico en a tención p rimaria ). b) Aislamiento de casos (habilitando ho teles u otras instalaciones de uso voluntario, cuando el aislamiento efectivo de los casos leves no puede realizarse en su propio domicilio). c) Trazado y cuarentena de contactos siempre garantizando e l anonimato y la privacidad de la información . d) La identifi cación proactiva de asintomáticos en colectivos de interés (por ejemplo, en residencias geriátricas o en lugares especialmente afectados). 4. Un reforzamiento de las medidas de protección colectiva La disponibilidad y uso de material de protección entre la población general , así como la difusión e implementación de prácticas higiénicas y de distanciamiento social , es una capacidad estratégica que ya se encuentra en avanzado estado de desarrollo . S in perjuicio de esto, en la medida en que la enfermedad pers ista, se requiere de un impulso sostenido por parte de las autoridades sanitarias de cara a reforzar las advertencias y recomendaciones en materia de lavado de manos y uso de geles, distancia interpersonal y etiqueta respiratoria, mascarillas, limpieza en entornos

21. 21 atender. L a puesta en marcha del IMV debería ser una parte consustancial de la vertiente social del plan de desescalada. Igualmente, merecen tratamiento especial las zonas rurales , ya que el riesgo de contagio también es alto y tienen una menor disponibilidad estructural de servicios públicos y privados básicos para enfrentarse a este tipo de situaciones. Sumado a esto, las ayudas a la ciudadanía tienden a concentrarse en las zonas urbanas. La falta de consideración de estas zonas puede aumentar la brecha entre medio urbano y rural. Por eso es necesario prestar especial atención a estas áreas en el aumento de capacidades y aplicación de las medidas. Por último, las personas con trabajos precario s han sido l a s más golpeadas por la pérdida de empleo. En particular se ven afectad a s l a s mujeres , siempre especialmente amenazadas por la desigualdad y la violencia de género , los más jóvenes y los colectivos vulnerables , con potencial riesgo de generar bolsas de pobreza , por lo que es imprescindible abordar las causas de la precariedad . Con el fin de paliar esas situaciones de pobreza, el Gobierno está trabajando en el ingreso mínimo vital, que garantizará una renta a las personas más vulnerab les, así como en otras medida s orientadas a fomentar el empleo digno, facilitar el acceso a la vivienda y la garantía de suministros y servicios esenciales. Además, hay que considerar que existen otros cole ctivos vulnerables (personas con discapacidad y necesidades especiales, víctimas de violencia de género, inmigrantes o minorías étnicas, etc.) que podrán requerir una atención específica durante la desescalada. Dado que los ser vicios sociales son en gran medida gestionados por las comunidades autónomas y los ayuntamientos, resultará precisa la máxima coordinación inter - institucional a fin de garantizar que n adie se qued e atrás. 2. Aspectos económicos La reactivación de la economía deberá estar regida por lo s principios de coordinación, prevención, prudencia, proporcionalidad, y seguimiento y monitorización . Dependerá, con carácter previo , de la evolución de los indicadores sanitarios , y se hará en paralelo a la activación de la movilidad personal , siendo nec esario plantear dos horizontes temporales: a) A corto plazo, la clave es el apoyo de la actividad y la estabilidad económica general , y para ello la reapertura progresiva de los sectores que aún no han podido reiniciar la actividad y de aquello s que está n fu ncionando, pero están todavía lejos de alcanzar niveles de normalidad , en condiciones de seguridad y distanciamiento social reforzados para evitar un incremento de la tasa de reproducción conforme aumente la movilidad. b) A medio plazo , se requiere un seguimi ento especial de aquellos sectores más afectados por la crisis y con mayor potencial de arrastre, que requerirán de planes y medidas de apoyo y acompañamiento para sus respectivos modelos de producción .

16. 16 (ii) Asimetría entre territorios. (iii) Colaboración de las c omunidades a utónomas. (iv) Adaptabilidad a las circunstancias y a la evolución de la pandemia. 2. Metodología de la toma de decisiones Tal y como se expone en este Plan , el proceso de dese scalada se articulará en cuatro fases y tres transiciones entre esas cuatro fases. Y también existirá un estadio previo, no considerado fase y, por tanto, parte de la desescalada, que se define por diferentes medidas de alivio con un riesgo de contagio muy bajo , en opinión de los epidemiólogos, como por ejemplo los paseos con los niños a cargo de un adulto, la práctica de deporte individual o los paseos con las personas con las que se convive en el mismo domicilio. Este tipo de medidas con riesgo de contagi o muy bajo, se han podido adoptar en una fase avanzada de control de la curva de contagios, y siempre acompañadas de las correspondientes medidas de protección y distanciamiento social . El m inistro de Sanidad decidirá en qué fase se encuentra cualquier territorio del país , con base en los parámetros que conforman el panel de indicadores , que serán evaluados de manera cualitativa y conjunta para permitir la transición de una fase a otra . La aplicación de esos criterios determinará el avance, o retroceso, de unas fases a otras. En línea con lo previsto por el CCAES en materia sanitaria, e l proceso de toma de decisiones se articulará mediante una Orden del ministro de Sanidad y se basará en las siguientes consideraciones : (i) Este plan determina l as fases de la desescalada, las actividades concretas permitidas en cada fase y las condiciones específicas e n las que se desarrollarán. El m inistro de Sanidad podrá modificar, ampliar o restringir esas actividades y su alcance en función de la evolución de la pandemia . (ii) Asimismo, este plan también establece el panel de indicadores , es decir, los diferentes criterios técnicos (sanitarios , movilidad , social y económico ) que se evaluarán de manera conjunta y cualitativa y que servirán para decidir en qué fase se encuentra c ada territorio. L os criterios técnicos del ámbito sanitario han sido expresamente consensuados por los equipos técnicos del Ministerio de Sanidad y de las Consejerías de Sanidad de las c omunidades a utónomas. El resto de criterios serán evaluados mediante e l procedimiento que se determine, oído, en su caso, el ministerio competente por razón de la materia. (iii) Las c omunidades a utónomas podrá n trasladar al m inistro de Sanidad propuestas de actividades debidamente justificadas que se desarrollen en sus respectivos territorios y que no se hayan incluido entre las actividades permitidas en las diferentes fases (véase Anexo II ) . El m inistro de Sanidad decidirá, en su caso, su inclusión en el panel de indicadores . (iv) El m inistro de Sanidad decidirá , cada dos semanas, en q ué fase de desescalada está cada territorio. Inicialmente, la unidad territorial será la

18. 18 VI. RECUPERACIÓN DE LA ACTIVIDAD Durante las últimas seis semanas se ha restringido la movilidad , c on un impacto importante sobre la actividad económica . De este periodo se extraen lecciones importantes, como la responsabilidad individual en el cumplimiento de las normas y recomendaciones , la importancia de la autoprotección, guías de buenas prácticas p ara la vuelta al trabajo , o la corresponsabilidad desarrollada por las empresas y los trabajadores para garantizar la máxima protección en los centros de trabajo , entre otras . Tras el periodo excepcional y el gran esfuerzo realizado por el conjunto de la sociedad, los agentes económicos y el conjunto del Estado , es preciso reactivar progresivamente la actividad económica en aquellos sectores cuya actividad sigue limitada por la declaración del estado de alarma. Sectores como los del transporte, turismo, c ultura, comercio minorista, hostelería y restauración, entre otr o s, deben poder empezar a recuperar su pulso de manera progresiva. La desescalada se plantea como una transición a la nueva normalidad, aunque con nuevos comportamientos por parte de las per sonas y las empresas (como la autoprotección y la separación física ), con el fin de que se pueda combinar la reducción del contagio y, por tanto, la máxima seguridad sanitaria y en materia de prevención de riesgos laborales , con la capacidad para que la re cuperación económica sea rápida y firme, generando progresivamente la ventaja competitiva de contar con una experiencia anterior y positiva en la adaptación de los diferentes sectores a la nueva normalidad . Los centros de trabajo deben ser seguros y los tr abajadores contar con la máxima protección sanitaria y laboral . Consecuentemente, los empleadores, como ya han venido haciendo, deberán adaptar sus protocolos y medidas de prevención de riesgos a las recomendaciones higiénicas y de distanciamiento establec idas por el ministro de Sanidad, cumpliendo así con su obligación de velar por la salud de los trabajadores y trabajadoras. E ste proceso afecta a sectores clave de la economía, en ocasiones vinculados a colectivos sociales vulnerables , que son aquellos qu e tie nen un trabajo más precarizado. La recuperación social y económica debe tener en cuenta la incidencia desigual que ha tenido la crisis provocada por la COVID - 19 en los distintos sectores y grupos sociales , prestando una atención especial a la protecc ión de los trabajadores más afectados , con el fin de que el proceso de recuperación contribuya a la reducción de las desigualdades. En el ámbito internacional, l a recuperación de la normalidad va a tener un impacto importante en la recuperación de la dem anda de determinados bienes y servicios, sobre todo aquellos relacionados con el turismo . La apertura progresiva de las fronteras requerirá multiplicar esfuerzos en cooperación y multilateralismo. También requerirá un esfuerzo adicional de seguimiento

13. 13 IV. PANEL DE INDICADORES La complejidad de la situación y la naturaleza imprevisible y dinámica de su evolución desaconsejan plantear un calendario cerrado de recuperación gradual de actividad. Por el contrario, se requiere de un enfoque prudente, con hitos que se irán alcanzando sucesivamente y que podrán ser reajustados en caso de resultar necesario. La recuperación progresiva de l bienestar social y la puesta en marcha de las actividades que en estos momentos se encuentran restringid a s se apoyará en la evolución de los indicadores y umbrales sanitarios , que se deben integrar con parámetros sociales , económicos y de movilidad para informar el proceso de toma de decisiones. Hay que destacar qu e cualquier retroceso en la evolución de determinados parámetros alargaría el proceso hasta el establecimiento de la nueva normalidad, al menos para los grupos poblacionales , actividades o territorios afectad o s. Esto debe evitarse en la medida de lo posibl e, por lo que los principios de precaución y cautela , junto con el de proporcionalidad , guiarán la valoración de todos los datos y la subsecuente toma de decisiones. Los parámetros cuyos valores son necesarios para avanzar en la desescalada , y de los que es necesario un seguimiento continuo, se plasmarán en un panel de indicadores integral único ( se acompaña como Anexo I ) que ayudará a la gradación de la intensidad y velocidad del desconfinamiento , incluyendo parámetros fundamentales para la toma de decis iones: a) De salud pública, a partir de los datos que evalúan las cuatro capacidades estratégicas ya señaladas y la evolución de la situación epidemiológica . b) De movilidad (tanto dentro del país – entre municipios /entre provincias – como internacional), muy v inculada a un posible aumento del riesgo de contagio . c) De la dimensión social (impacto de la enfermedad, el confinamiento y la desescalada en los colectivos sociales más vulnerables , en particular los mayores ). d) De actividad económica (evaluación de la situa ción por sectores, en especial aquellos con más capacidad de arrastre y los más duramente afectados por la crisis ) . La movilidad es uno de los aspectos más complejos de la desescalada , por su relación directa con la probabilidad de contagio. El impacto de l aumento de la actividad social y económica en la movilidad debe de ser sometido a un seguimiento constante y riguroso. Los indicadores cualitativos y cuantitativos de salud pública y movilidad deben ser relevantes, confiables y comunes, y se basarán lo s que se incluyen en el Anexo I .

5. 5 responsables de la s administraciones autonómicas y locales , así como con los agentes sociales . A este respecto, el Gobierno ha analizado todas las propuestas de medidas para la desescalada que han ido preparando y enviando las comunidades autónomas , realizando un important e esfuerzo de adaptación para la integración que ha dado como resultado el que las propuestas de los gobiernos autonómicos son , en gran parte, recogidas en este Plan . De forma complementaria , se han analizado las principales experiencias nacionales e int ernacionales disponibles, con el fin de aprender de las mejores prácticas y de los errores en el control para abordar la reactivación económica con la máxima seguridad. Fruto de este trabajo, el Plan establece los principales parámetros e instrumentos pa ra la adaptación del conjunto de la sociedad a la nueva normalidad , con las máximas garantías de seguridad . E ste es un proceso que será largo y sostenido en el tiempo , ha sta que se consiga controlar la transmisión del virus con las medidas disponibles actu almente o contemos con la vacuna, c on un tratamiento efectivo , o hasta que la inmunidad frente al virus alcance un porcentaje de la población suficientemente alto como para que el peligro de contagio quede drásticamente minimizado . Ha de servir, también, para proporcionar una hoja de ruta a las administraciones, a la ciudadanía y el empresariado , cuya colaboración en la nueva fase sigue siendo esencial, ante un contexto inédito que ha llevado a la adopción de medidas hasta ahora desconocidas y que exige la toma de decisiones en un marco de alta incertidumbre tanto en el ámbito científico como en el económico . Así, el proceso de desescalada ha de ser gradual , asimétrico , coordinado con las comunidades autónomas, y adaptable a los cambios de orientación nece sarios en función de la evolución de los datos epidemiológicos y del impacto de las medidas adoptadas . Las incertidumbres existentes exigen un enfoque prudente y una continua revaluación de escenarios, siendo conscientes de que el proceso de desescalada s e puede extender en el tiempo en función de la evolución de la pandemia y de la efectividad de las medidas adoptadas. El proceso debe ser altamente participativo , y p ara ello será fundamental el papel que, en eficaz coordinación con el Gobierno de España, han de desempeñar l as c omunidades a utónomas y las e ntidades l ocales en el diseño y ejecución de las acciones a adoptar en función de la evolución de la pandemia . En esta misma línea, se debe contar también con la colaboración y participación de los agente s sociales , para garantizar una reincorporación segura y coordinada al trabajo . I gualmente , será importante seguir contando con las contribuciones que puedan realiz arse desde el ámbito académico, desde la sociedad civil , d esde el mundo empresarial o desde cualquier otra instancia que pueda contribuir a facilitar tanto el

27. 27 VII. MEDIDAS ESCALONADAS Con el fin de garantizar una desescalada con riesgos mínimos para la ciudada nía, pero mejorando el bienestar social y económico , es necesario graduar la salida del confinamiento en base a los datos del panel de indicadores . El establecimiento de un sistema gradual , asi métrico y dinámico , fundamentado en datos relevantes, confiable s y comunes a todo el territorio, con un seguimiento continuo de la evolución de estos datos , permite ir reaccionando ante el riesgo cuando e ste aparezca. Es absolutamente necesario , también , que la ciudadanía no pierda de vista la importancia de auto pr otegerse y actuar con responsabilidad . Sin embargo, l a desescalada no es un proceso matemático ni automático , no hay certeza de cuándo un territorio podrá pasar de una fase a otra. Hoy por hoy t odo el país se encuentra en una fase de preparación de la de sescalada. E l avance a las fases siguientes dependerá de cómo progresen tanto la epidemia como sus capacidades sanitarias , dentro del marco de indicadores que reflejará el panel de indicadores . Cuanto mejor evolucionen los datos, más rápido será el avance, pero no se puede ignorar la posibilidad de que los datos empeoren y haya que dar pasos hacia atrás, una opción nada deseable, por lo que el paso de una fase a otra debe hacerse con todas las garantías. Los detalles de las fases , las actividades permitid as y sus condicionantes, se establecen en el Anexo II del presente Plan, pero , a modo de resumen , la descripción de las fases sería la siguiente: ƒ Fase 0 o de preparación de la desescalada Es la situación a fecha de hoy , caracterizada por el establecimien to de medidas de alivio comunes para todo el país una vez doblegada la curva de contagios , permiti endo la movilidad fuera del domicilio , fundame ntalmente en el ámbito privado , y medidas con un riesgo asociado de contagio muy bajo o nulo , siempre que se cu mplan las indicaciones de seguridad, en base a la responsabilidad y autoprotección de los ciudadanos ( actividad deportiva individual sin contacto y paseos, atención de huertos familiares, algunas actividades económicas con control de aforo, etc.) . Durant e esta fase se podrán adoptar medidas que afecten exclusivamente a determinados territorios. En particular, islas sin movilidad exterior y con tasas de contagio prácticamente nulas. ƒ Fase I o inicial E n función del cumplimiento de los indicadores del panel de indicadores en los diferentes territorios , se permitirá la apertura parcial de actividades , en particular, actividades económicas como pudieran ser la apertura del pequeño comercio con cita previa o servicio en mostrador, restaurantes y cafeterías con entrega para llevar, actividades en el ámbito agrario , actividades deportivas

10. 10 E l virus desconoce los límites territoriales pero su impacto se ha hecho notar de forma hetero génea en diferentes zonas del país . Por ello, la desescalada ha de prever la posibilidad de que los territorios atraviesen las sucesivas fases del proceso a velocidades diferenciadas , haciéndolo en función del impacto de la crisis entre sus respectivas pob laciones y de las capacidades estratégicas alcanzadas . Dicho de otra manera, y sin perder de vista las condiciones de movilidad, cuanto más reforzadas se encuentren las capacidades estratégicas en un determinado territorio y menor sea el riesgo sanitario , más rápido y seguro podrá ser su ritmo de salida . Por lo tanto, cada territorio podrá avanzar a ritmos diferentes, sobre una bas e de indicadores comunes para todos y con un conjunto de medidas también comunes para cada una de las fases de la desescalad a . Es fundamental que se reduzca al mínimo el riesgo de retrocesos . P or ello , es clave disponer de un sistema de detección precoz ante cualquier rebrote de l a COVID - 19 y de una capacidad de respuesta rápida ajustada a las características y dimensiones del mismo . A continuación, se presenta un resumen de cada de una de estas capacidades. 1. Una asistencia sanitaria reforzada La suficiencia de la capacidad asistencial, tanto en asistencia primaria como en los hospitales y UCIs , es fundamental para la gestión de la pandemia , así como para poder reanudar la asistencia habitual de pacientes con patologías distintas a COVID - 19. Aunque un brote acusado de COVID - 19 tiene el potencial de desbordar el sistema asistencial de cualquier país, independientemente de sus ca pacidades habituales, la mayoría de los escenarios posibles indican que si se cuenta con un sistema sanitario suficientemente preparado pueden evitarse posibles episodios de confinamiento. Por ello, cada comunidad autónoma debe preparar un plan de reacci ón rápida que aborde cómo se afrontaría el incre mento de necesidades de camas de agudos y UCIs , de recursos humanos especializados, de equipos y materiales necesarios (EPIs, pruebas diagnósticas, medicamentos, etc.) en el caso de un hipotético rebrote inte nso . Además, deberán adoptarse aquellas medidas que aseguren que los hospitales y los centros socio - sanitarios implementan las medidas de control de la infección correctas , tanto para trabajadores como para pacientes admitidos por otras causas. 2. Un modelo eficaz y seguro de alerta y vigilancia epidemiológica La vigilancia epidemiológica en muchos países ha estado basada en alertas con retrasos en la notificación de nuevos diagnóstic os o en alertas demasiado tardías (ocupación de UCIs y fallecimientos ) que impiden una reacción rápida . Esta situación explica las dificultades para detectar la magnitud real de la epidemia durante el periodo crítico y la consecuente toma de decisiones para reducir el número de contagios hasta un nivel asumible para el sistema

9. 9 III. CAPACIDADES ESTRATÉGICAS Tal y como informó CCAES en su informe de 25 de abril de 2020, p ara comenzar la desescalada es importante disponer de las capacidades estratégicas neces arias , tanto para conocer los riesgos en materia de salud pública asociado s a cada decisión , como para disponer de un margen de seguridad que garantice un control de la epidemi a en su entorno social y territo rial, y una asistencia sanitaria de calidad y su ficiente para los pacientes , en caso de rebrote . Desde el comienzo de la crisis sanitaria , el Gobierno se ha volcado en el refuerzo de las capacidades estratégicas del país , adoptando importantes medidas para la ampliaci ón de los recursos del sistema sani tario, el fortalecimiento de los sistemas de vigilancia epidemiológica y, por supuesto, el abastecimiento de medidas de protección y material necesario , en un contexto interna cional extremadamente complejo. En estos ámbitos cabe destacar las diversas medid as para la ampliación del personal sanitario, la puesta en funcionamiento de 17 robots para contribuir al exponencial incremento en elaboración de pruebas PCR que hemos experimentado, o la adquisición de 827 millones de unidades de material sanitario, entr e las que se incluyen más de 700 millones de mascarillas, por un valor total de unos 911 millones de euros. En cualquier caso, l a salida gradual del actual e stado de confinamiento exige continuar reforzando las capacidades en cuatro ámbitos: (i) vigilanci a epidemiológica ; (ii) identificación y contención de las fuentes contagios ; (iii) asistencia sanitaria ; y (iv) medidas de protección colectiva , tanto de dimensión tanto nacional como autonómica y local . E ste objetivo, en un país fuertemente descentraliza do como España, solo puede conseguirse sobre la base del trabajo y la coordinación con las comunidades autónomas , que han mantenido y mantienen sus competencias en materia sanitaria . En una situación de emergencia como la actual, la colaboración entre toda s las administraciones es vital para minimizar los riesgos y garantizar una salida conjunta de la crisis lo más rápida posible. Por ello, uno de los primeros pasos consiste en el desarrollo de una serie de indicadores objetivos relevantes medibles y confia bles , que comprometan y sirvan al Gobierno y a las propias comunidades autónomas para conocer qué umbrales mínimos es imprescindible alcanzar antes de iniciar la des escalada. E stos indicadores serán públicos , de modo que permita a cualquier interesado cono cer las variables de referencia para la toma de decisiones . Las cuatro capacidades estratégicas deben encontrarse en el nivel de desarrollo suficiente para facilitar la toma de decisiones , en el sentido de permitir un progresivo aumento de la movilidad y la actividad laboral, lo cual se llevará a cabo mediante una combinación de criterios sanitarios, económicos, sociales y de movilidad nacional e internacional .

3. 3 I. INTRODUCCIÓN La pandemia de COVID - 19 representa una de las crisis más importantes de nuestra historia reciente , con un gran impacto desde el punto de vista sanitario, social y e conómico . Con el fin de frenar su expansión y de evitar el desborda miento de los sistemas sanitarios, los distintos países han ido adoptando un conjunto creciente de medidas centradas en reforzar la respuesta en el ámbito de la salud y reducir las tasas de contagio mediante la contención de la movilidad de las personas y la separación física en el ámbito social y económico . En el caso de España, la expansión de la enfermedad obligó a la adopción de medidas por parte de las autoridades sanitarias y, posteriormente, llevó a la aprobación del Real Decreto , de 14 de marzo , po r el que se estableció el e stado de a larma , con importantes medidas restrictivas de la movilidad y la actividad económica, y que , por el momento, ha sido prorrogado en tres ocasiones , hasta el 9 de mayo de 2020 . Las medidas de contención adoptadas , tanto a nivel nacional como en el resto del mundo , se han mostrado efectivas en el control de la epidemia, pero están teniendo un impacto muy negativo sobre la actividad económica global y sobre grupos sociales vulnerables, con una incidencia especial en determi nados sectores y países . En línea con otros países, y c on el fin de mitigar el impacto negativo de esta situación excepcional, en España se han ido adoptando sucesivos paquetes de medidas de apoyo social y económico , orientado s a mantener el tejido produ ctivo , impulsar la ciencia e investigación y proteger las rentas de trabajadores y familias durante este periodo de ralentización, generando así una base firme para la recuperación económica y garantizando que nadie se qued e atrás. Las posibles s oluciones para hacer frente con efectividad a la enfermedad, como la vacuna , el tratamiento o la alta inmunización de la sociedad , no están disponibles en la actualidad , ni previsiblemente lo estarán en los próximos meses . No es posible ni realista esperar tanto ti empo para comenzar la recuperación social y económica y, p or ello, es necesario abordar la transición hacia una nueva normalidad que incorpore las precauciones y medidas de protección necesarias para prevenir los contagios y minimi zar el riesgo de un repun te de la enfermedad que pueda poner en riesgo la adecuada respuesta de los servicios sanitarios y, con ello, la salud y el bienestar de l conjunto de la sociedad. La ciudadanía española ha demostrado una actitud ejemplar en términos de responsabilidad y di sciplina frente a medidas nunca antes adoptadas y que están implicando importantes sacrificios. Gracias a las medidas de contención, en e l tiempo transcurrido desde la declaración del e stado de a la rma se ha logrado una reducción sustancial y sostenida en e l tiempo de l os diferentes indicadores de expansión de l a COVID - 19 en España.

7. 7 II. OBJETIVOS Y PRINCIPIOS El objetivo fundamental de l Plan es conseguir que , manteniendo como referencia la protección de la salud pública, se recupere paulat inamente la vida cotidiana y la actividad económica , minimizando el riesgo que representa la epidemia para la salud de la población y evitando que las capacidades del Sistema Nacional de Salud se puedan desbordar . E s decir, la máxima seguridad sanitaria co mbinable con la recuperación del bienestar social y económico. Para ello, se identifican los mecanismos de toma de decisiones por parte de los responsables públicos , en el corto y medio plazo, siempre partiendo de la guía que proporciona el conocimiento c ientífico y técnico . Ningún país ha culminado el proceso de desescalada o está exento de riesgos de rebrote . N o existe un referente comparable en el que España pueda inspirarse más allá de lo aprendido en los meses precedentes y de la necesaria cooperació n a niv el internacional para combatir l a COVID - 19. La transición deberá ser gradual, asimétrica, de forma coordinada con las comunidades autónomas, y adaptativa . Por ello, las medidas de levantamiento de las restricciones deben tomarse de manera paulatina y calibrada. Es un proceso nuevo, lleno de grandes incertidumbres y no exento de riesgos . E l camino hacia una nueva normalidad sólo puede recorrerse de forma prudente y progresiva. A tal fin, será de utilidad el seguimiento de un panel de indicadores , b asado en sistemas de información fiables , que permit a conocer y entender el estado de la situación en cada momento , monitorizando cuatro ámbitos fundamentales para la toma de decisiones : salud pública , movilidad, dimensión social y situación económica. E l proceso de transición requiere información sólida sobre la evolución de la pandemia y la capacidad de los servicios de atención sanitaria , de tal forma que se posibilit e ir calibrando la intensidad de las medidas de confinamiento con la mayor agilidad po sible y minimizando el riesgo de un rebrote incontrolado de la epidemia. Las fases de desescalada vendrán determinadas por la situación de cada uno de los territorios en cua tro ámbitos principales: (i) capacidades estratégicas , que incluyen una asistencia sanitaria reforzada, un modelo eficaz y seguro de alerta y vigilancia epidemiológica, una capacidad de detección y control precoz de las fuentes de contagio y un refuerzo de las medidas de protección colectiva ; (ii) indicadores de movilidad ; (iii) indicad ores económicos ; y (iv) indicadores sociales . Así, a medida que se vayan da n do las circunstancias oportunas, las medidas restrictivas de carácter general deberán ser progresivamente sustituidas por otras de carácter específico que contribuyan a una vuelta gradual , lo más segura

2. ÍNDICE I. INTRODUCCIÓN ................................ ................................ ......................... 3 II. OBJETIVOS Y PRINCIPIOS ................................ ................................ ........ 7 III. CAPACIDADES ESTRATÉGICAS ................................ .............................. 9 1. Una asistencia sanitaria reforzada ................................ ...................... 10 2. Un modelo eficaz y seguro de alerta y vigilancia epidemiológica ........ 10 3. Una rápida identificación y contención de las fuentes de contagio ..... 11 4. Un reforzamiento de las medidas de protección colectiva .................. 1 1 IV. PANEL DE INDICADORES ................................ ................................ ....... 13 V. GOBERNANZA ................................ ................................ .......................... 15 1. Principios generales ................................ ................................ ............ 15 2. Metodología de la toma de decisiones ................................ ................ 16 VI. RECUPERACIÓN DE LA ACTIVIDAD ................................ ....................... 18 1. Aspectos sociales ................................ ................................ ................ 19 2. Aspectos económicos ................................ ................................ ......... 21 3. Movilidad ................................ ................................ ............................. 23 4. Ciencia, investigación e innovación ................................ .................... 24 5. Ámbito internacional ................................ ................................ ............ 24 6. Coordinación inter - institucional y rendición de cuentas ....................... 25 7. Información de servicio público a la ciudadanía ................................ .. 26 VII. MEDIDAS ESCALONADAS ................................ ................................ ....... 27 Fase 0 o de preparación de la desescalada ................................ ................. 27 Fase I o inicial ................................ ................................ .............................. 27 Fase II o intermedia ................................ ................................ ..................... 28 Fase III o avanzada ................................ ................................ ...................... 28 Nueva normalidad ................................ ................................ ........................ 28

Vistas

  • 60 Vistas totales
  • 39 Vistas del sitio web
  • 21 Embedded Views

Acciones

  • 0 Social Shares
  • 0 Me gusta
  • 0 No me gusta
  • 0 Comentarios

Veces compartido

  • 0 Facebook
  • 0 Twitter
  • 0 LinkedIn
  • 0 Google+